Vagina a cuidarla

EL CUIDADO DE LAS PARTES INTIMAS”

Establecer el equilibrio y simbiosis entre las células normales y los “microorganismos normales” del cuerpo, es un aspecto relevante en la vida del ser humano.

En la mujer, la “microbiota (también llamada microflora) vaginal” es de gran importancia en su vida. La alteración de este ecosistema, y sus componentes, son causa de muchas molestias y enfermedades que además consiguen generar riesgo de infecciones severas o sexualmente transmisibles.

La mujer es huésped de diversas especies aerobias y anaerobias simultáneamente. Hasta hoy se han descrito más de 15 y con las herramientas modernas de la “metagenomica” se han observado muchas más, pero de difícil clasificación por la dificultad en cultivarlas.

Por supuesto, en los extremos de la vida, cuando hay deficiencia estrogénica, el comportamiento de este sistema biológico es diferente al de una mujer que está en sus años reproductivos. En una mujer sana, en casi todo su ciclo las dos especies más comunes son “Lactobacilos” y “Corynebacterium.”

Todo el contenido en esta parte del cuerpo nace del moco cervical y el trasudado de las paredes. Normalmente toda mujer debe tener su propia secreción (Mal llamado flujo) blanquecina, viscosa e inodora; algunas veces con discretos grumos. El médico no debe alterar esto de ninguna manera, porque es un factor de protección para potenciales infecciones, y además cumple en la mitad del ciclo un papel fundamental para la fertilidad.

Nunca hay que presumir con los cambios de la cantidad, y que algo malo este pasando, hay que ubicarse en el momento del ciclo antes de tomar una decisión. El pH debe ser menor de 4.5 y no menor de 3.5; siempre hay un mínimo de reacción inflamatoria leve (Se considera normal) y las células son de características planas.

Todo hábito que altere esta flora trae consecuencias leves o severas; clínicamente se vuelven un reto increíble para el ginecólogo porque son “hábitos” muy arraigados en las costumbres actuales de la mujer. El tipo de ropa íntima que usan, la sexualidad sin las prevenciones correspondientes, el extremo aseo o el poco aseo, ambos son perjudiciales. De igual manera el mal uso de los tampones. Al salir del mar o la piscina deben secarse o cambiarse de ropa lo más pronto posible.

Un tema que está alterando muchísimo y que está dando muchos síntomas, es el mal comer. El exceso de azucares y harinas refinadas llevan a alterar de tal manera la microbiota que los comensales de la vagina crecen en cantidad y producen síntomas insoportables.

El no tomar agua y el exceso de humedad, ropa de hilo sintético o calurosa, afectan mucho.

El ambiente aeróbico es fundamental para preservar el equilibrio. Un peso adecuado y una buena oxigenación ayudan a prevenir las infecciones.